Regional

El precio de la Paz en Colombia

Juan Manuel Oteiza

Luego de los frustrados procesos de paz entre gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC-, el pasado 25 de agosto finalmente se firmó el “Acuerdo de La Habana”, documento de 297 páginas que intenta poner fin a más de 50 años de uno de los principales temas de la agenda política de ese país.

Desde su constitución a inicios en la década del ’60, las FARC han logrado disponer de una fuerza destacada con la capacidad de hacer frente a las Fuerzas Armadas de Colombia, y que en muchas ocasiones han alcanzado a establecer un estado de gran agitación y desasosiego en la población.

Desde entonces, los sucesivos gobiernos hasta la fecha, han mantenido características más conciliadoras o conflictivas en las negociaciones con las FARC, mientras que en las últimas décadas, junto con un resurgimiento del grupo guerrillero, las negociaciones
mantuvieron un perfil conflictivo, que adoptaron el carácter de juego de suma cero: las FARC se han comportado como un negociador duro a partir de las constantes amenazas, dando lugar a una negociaciones caracterizadas como duelo de voluntades.

Sus miembros históricamente utilizaron varios instrumentos de violencia para alcanzar sus objetivos,  tales como la guerra de guerrillas, el asesinato de civiles, miembros del gobierno y militares, el secuestro con fines políticos o extorsivos, y la destrucción de la infraestructura de las ciudades, generalmente mediante coches-bomba y otros explosivos. Esta postura poco conciliadora dificultó durante varias décadas el acercamiento de posiciones con el gobierno, dificultando así el acuerdo.

Esta situación parece revertirse luego de 4 años de negociaciones, al alcanzar el reciente acuerdo, con resultados muy beneficiosos para las FARC teniendo en cuenta las grandes concesiones que hizo el presidente Santos en vistas de lograr el éxito de sus gestiones.

Entre las concesiones más importantes se destaca la incorporación de las FARC a la arena política colombiana, que si bien en una primera instancia contempla la presencia de representantes sin voto en Congreso hasta el año 2018, el grupo contará con 5 bancas en el Congreso  y 5 en Diputados por dos períodos legislativos consecutivos, y tendrán a futuro con la posibilidad de conformar su propio partido político. En este sentido, las críticas más fuertes se asocian a la designación de estos representantes sin haber sido electos directamente por parte de la ciudadanía.

Un beneficio no menor es la asignación monetaria que recibirán los excombatientes de las FARC durante un período de dos años, equivalente al salario mínimo del país. En adición, se les otorgará un pago único que alcanza la cifra de U$S 2500, con el objetivo que los guerrilleros desmovilizados tengan la posibilidad de iniciar un negocio propio para lograr su reinserción en el ámbito económico y social del país.

Otros aspectos contemplados por el Acuerdo consisten en el establecimiento de “zonas de distención” para los ex combatientes desmovilizados del grupo terrorista, además de la reforma agraria, con promesa de apoyo a zonas rurales pobres,  el cese del tráfico de drogas por parte de las FARC, y el inicio de operaciones de desarme y remoción de campos de minas plantadas por las FARC durante los últimos años.

Por otra parte, la amnistía recibida por parte de los comandantes acusados de haber cometido asesinatos, secuestros y tráfico de drogas, entre otros crímenes, es objeto de críticas por parte de la oposición al gobierno, independientemente de la promesa presidencial de investigar los delitos más graves.

Estas concesiones no fueron bien tomadas por una gran porción de la sociedad colombiana, por lo que el interrogante que se plantea gira en torno al plebiscito del próximo 2 de octubre, instancia en la cual los colombianos deberán decidir si avalar o rechazar el acuerdo suscripto, con el riesgo de retornar a una situación de conflicto en el país.

En este sentido, si bien el respaldo de las políticas de Santos no parece contar con un gran apoyo por parte del pueblo colombiano, el cual no olvida los atroces crímenes cometidos por parte del grupo terrorista, las encuestas parecen favorecer el triunfo de la aprobación del acuerdo.

Según los datos de la encuesta Polimétrica de la firma Cifras & Conceptos, el 61% de los votantes se inclinaría por el “Sí”, mientras que el 29% restante rechazaría el trato, sobre la base de una participación estimada del 67% de la ciudadanía.

Si el objetivo de máxima es terminar con la violencia que se ha generado durante todos estos años, el apoyo popular a la iniciativa debería ser sustancial. La presencia de varios líderes de Estado democráticos da cuenta de un fuerte apoyo al proceso de paz, en una región que ha sido caracterizada por poseer la menor cantidad de conflictos armados en el mundo a lo largo de la historia.

De todas maneras, el precio de la paz medida en términos de las grandes concesiones a favor del grupo paramilitar tiene su contracara en las eventuales repercusiones positivas que el gobierno colombiano podría obtener tanto a nivel interno como internacionalmente. Además de recuperar el control territorial del país, se pone fin a un ciclo de conflictos que se han desarrollado en el país durante más de medio siglo, lo que puede reportar un gran prestigio e imagen positiva para el país a nivel externo producto del Acuerdo.

Más allá del clima de optimismo que se le pretende imprimir a este logro, es importante que ambas partes asuman el compromiso de cumplir con lo acordado, se logre una ejecución real de los términos del acuerdo en pos del bienestar y la tranquilidad de todos los habitantes del país, y que el mismo pueda servir como ejemplo para otras regiones del mundo, con un escenario internacional actual atravesado por grandes conflictos y crisis de difícil resolución.

Juan Manuel Oteiza – Lic. en Relaciones Internacionales – Universidad del Salvador

0 comments on “El precio de la Paz en Colombia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: